Sacarle partido a un hotel con historia

Luces: Caro Hotel

Cómo conjugar arquitectura contemporánea con legado histórico; sustrato y tendencia; arraigo y novedad. El Caro Hotel es un buen ejemplo. Más allá de la obra en sí, gestionada por Francesc Rifé, con la que el visitante se envuelve en el único hotel-monumento de la ciudad, impresiona cómo ha abordado el establecimiento a nivel marketiniano el hecho de hospedar al cliente entre muros de más de 2.000 años de historia sin perderle la cara al siglo XXI.

Y como la transparencia es el nuevo reclamo de esta era, el hotel lo muestra todo con técnica y diseño tan solo a varios clicks de distancia. En su web encuentras dossiers de prensa; videos explicativos de cada una de las estancias y rincones; imágenes descargables; guía local friend; descripciones del proceso de rehabilitación… Sobredosis de información: el sueño erótico de cualquier periodista al alcance del turista. Porque ahora el cliente quiere saber dónde invierte su dinero. El hotel no es un bien de primera necesidad y el huésped necesita saber si ha acertado. Por eso se informa, mira, escudriña, compara, husmea y el Caro Hotel lo sabe. Conoce el target, las tecno-tendencias, hacia dónde se mueve el sector y ofrece una experiencia antes, incluso, de haber llegado a sus estancias.

El resultado, ocupación prácticamente del 100% a lo largo del año y un rumboso número 2 en el ranking preferido del tecno-turista: TripAdvisor. 26 habitaciones, dos suites, un restaurante, un lobby-bar, bodega, reservados coffe-break para reuniones, eventos… una muralla recuperada y saber hacer. ¿Alguien da más?

Prensa internacional interesada por Caro Hotel.

Algunos ejemplos de cómo medios internacionales se han interesado por Caro Hotel.

 

Sombras: El Hotel Reina Victoria

Durante la Segunda República y la Guerra Civil, el establecimiento eliminó la palabra Reina de su nombre. Y fue allí, en el Hotel Victoria, donde Federico García Lorca escribió (o comenzó a escribir, al menos) sus ‘Sonetos del amor oscuro’. Hasta aquí, no hay dudas: los manuscritos de los sonetos están redactados sobre papel de carta del Hotel Victoria de la Valencia republicana. Tampoco hay dudas sobre el sentido del ‘amor oscuro’, una expresión tomada de Góngora con la que Lorca designa el amor homosexual.

Federico García Lorca, autor de "Sonetos del amor oscuro".

Federico García Lorca.

Tampoco existe discusión sobre cuándo Lorca comenzó a escribir los sonetos: noviembre de 1935. Aquel mes, Margarita Xirgu estrenó en el Teatro Principal de Valencia la ‘Yerma’ de Lorca. El poeta se desplazó en el que, casi con seguridad, fue el único viaje en avión. Aunque no llegó exactamente para el estreno, sino cuatro días más tarde: el 9 de noviembre.

El misterio comienza cuando se trata de identificar al destinatario de los sonetos. Hasta 2012 se daba por consolidada la versión de Ian Gibson: Lorca viajó a Valencia con la esperanza de encontrar al actor Rafael Rodríguez Rapún, uno de sus grandes amores (aunque Rapún, en realidad, era un auténtico mujeriego). Lo cierto es que Rapún no se presentó, y la depresión llevó a Lorca a encerrarse en el hotel y a comenzar a escribir los sonetos, una de sus últimas creaciones literarias: moriría asesinado por los franquistas en el verano siguiente, y esos versos se editarían póstumamente.

Así era la historia oficial. Pero en 2012 se publicó una novela de Manuel Francisco Reina donde el autor defiende que los sonetos estaban dirigidos realmente al futuro crítico de arte Juan Ramírez de Lucas, que en aquel momento contaba 19 años. La novela de Reina se titula, precisamente, ‘Los amores oscuros’. Ramírez de Lucas había nacido en Albacete, y al morir en Madrid, en 2010, entregó a una de sus hermanas un puñado de documentos que probarían su relación intensa con Federico García Lorca. Estos documentos son la base del libro de Reina, e incluyen, entre otras ‘bombas’, un poema dedicado a su “rubio de Albacete”.

Calle de las Barcas, donde está ubicado el Reina Victoria.

La calle de las Barcas es una de las más conocidas e históricas de Valencia y el Reina Victoria, su icono.

La respuesta al enigma sólo podría hallarse con certeza absoluta si las paredes del Hotel Victoria hablaran. Sabríamos entonces detalles clave de nuestra historia, pues por sus habitaciones han pasado personajes de talla mundial, como el genio Ernest Hemingway. De momento, tras el cierre, las paredes no hablarán por un tiempo. Ni siquiera podrán escuchar las historias de miles de huéspedes, famosos o no, con sus esperanzas, sus decepciones o sus amores, sean oscuros o luminosos.

Entrada del histórico hotel Reina Victoria.

Entrada del histórico hotel Reina Victoria.

Todo un privilegio trabajar en este hotel con tanto legado histórico y literario. Esperemos que la cadena que ha adquirido estos muros sepa aprovechar la ubicación y herencia cultural de un hotel con tantas posibilidades.

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